Amor inquebrantable: Más allá de lo que puedes imaginar

Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16). Su amor no puede compararse a ningún otro; es completamente incondicional y sufrió la mayor prueba en la cruz. Allí, cada gota de su sangre fue derramada por amor a ti y a mí, para que hoy tengamos su vida abundante. Más Dios muestra su amor en que siendo nosotros pecadores, Cristo murió por nosotros. Él se entregó sin escatimar nada, sin importarle que continuaríamos fallando una y otra vez.

La prueba suprema de amor: La cruz

La cruz fue la prueba de amor más grande, el lugar donde el amor de Dios trascendió todas las barreras. Allí se derramó hasta la última gota de su sangre por amor a ti, a mí, para que hoy tú y yo, y los que deciden aceptar su amor incondicional, tengamos vida; pero no cualquier vida, sino su vida abundante. Este amor es la razón por la que no hay nada que pueda separarnos de Él.

¿Quién puede llenar tu vacío?

¿Tienes el corazón lleno de tristeza y desamor? ¿El dolor te llevó a odiar en lugar de amar? Quizás te sientes completamente vacío o solo, aun estando rodeado de muchas personas. Quiero que sepas que nadie podrá jamás amarte como Jesús te ama. Solo Él lo llena todo; Su amor echa fuera el temor y cubre multitud de pecados.

Un abrazo que transforma: El Espíritu Santo

Déjate amar por quien es el amor mismo. Él te anhela y te espera para saciarte con su amor más puro y verdadero. Quiero que sientas el abrazo del Espíritu Santo, que te espera para llenarte y llevarte a ver lo que antes no veías, a entender la verdad y a demostrar que el amor verdadero sí existe: se llama Jesús. No hay amor más grande que el dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando (Juan 15:13-14).